DIAGNÓSTICO CAPILAR

El primer paso clave para tratar la caída y mejorar la salud del cabello. Analizamos cuero cabelludo, densidad y calidad capilar para identificar el origen del problema y diseñar un tratamiento totalmente personalizado. Un buen diagnóstico permite actuar con precisión, optimizar resultados y garantizar soluciones eficaces y duraderas desde la raíz.

FRAGILIDAD CAPILAR

El pelo cada vez más fino y la caída del cabello son dos de las preocupaciones capilares más comunes. De forma natural todos perdemos entre treinta y cinco y cien cabellos al día y en algunos casos la pérdida de cabello es totalmente normal. A veces, la caída de cabello es mayor en respuesta a factores externos, o se vuelve cada vez más fino con el paso del tiempo a medida que envejecemos.

Existen diferentes posibles causas de caída del cabello:

EL ENVEJECIMIENTO: A medida que envejecemos, el grosor de cada hebra de cabello se reduce, así como la densidad capilar debido a que algunos folículos dejan de producir cabello, según los genes de cada uno.

HORMONAS: Especialmente en las mujeres esta es otra razón importante del adelgazamiento y la caída del cabello ya que la menopausia puede causar un aumento en la caída del cabello debido a los niveles más bajos de hormonas.

Otros cambios corporales importantes, como el embarazo o la pérdida repentina de peso, también pueden desencadenar el adelgazamiento o caída del cabello.

Durante el embarazo, los niveles de estrógeno aumentan y el ciclo de vida de cada fibra de cabello aumenta. Una vez que has dado a luz, el nivel de estrógenos vuelve a caer, terminando así con el aumento de vida de cada cabello. Entonces se caen, dando la impresión de una pérdida adicional de cabello, pero es simplemente que el cabello vuelve al estado anterior al embarazo. Esta fase de “normalización” generalmente dura varios meses, hasta que el ciclo vuelve a la normalidad.

Existe la entidad llamada “El síndrome del ovario poliquístico (SOP)” que es una afección en la cual una mujer tiene un niveles muy elevados de hormonas (andrógenos). Se pueden presentar muchos problemas como resultado de este aumento en las hormonas, incluyendo:

Perdida de pelo
Irregularidades menstruales
Infertilidad
Problemas de la piel como acné y aumento de vello corporal
Aumento en el número de pequeños quistes en los ovario

ESTRÉS Y SALUD: En caso de estrés el pelo se vuelve más graso e incluso puede aparecer caspa. Hay que consultar con el especialista para ver qué cambios han causado dicho estrés, o averiguar si hay adelgazamiento del cabello debido a otra afección subyacente, como deficiencias nutritivas o alopecia.

TINTES Y PRODUCTOS INADECUADOS: La coloración y el peinado con calor del cabello cada vez más están relacionados con el adelgazamiento o la caída del pelo, y a la larga son las principales causas del pelo dañado. Las sustancias químicas de los tintes para el pelo pueden despojarlo de su capa protectora, por lo que si se tiña regularmente, el cabello irá perdiendo protección. En general, cualquier cosa que dañe el cabello, como el peinado con calor (alisado, rizado, etc.), UV y cloro, rizado o alisado permanente, o el desgaste diario puede hacer que el cabello sea más frágil y aumenta el riesgo de rotura. Y en los peores casos, actuar como causa de caída del cabello.

ALOPECIA

La alopecia puede clasificarse en numerosos grupos, según su origen y manifestaciones. La más habitual es la alopecia androgénica, también llamada alopecia androgenética o calvicie común, responsable del 95% de los casos. Es más común en hombres que en mujeres.

Otras formas comunes de alopecia son la alopecia areata, cuya característica fundamental es que la pérdida de cabellos no es definitiva y se localiza en un área determinada; la alopecia universal, una extensión de la alopecia areata; y la alopecia cicatricial, que está provocada por una destrucción del folículo piloso. En este caso, se trata de una dolencia irreversible.

Existen muchos tipos de alopecia que nos encontramos con menor frecuencia y que pueden estar originadas por causas genéticas, medicamentos, infecciones cutáneas, traumatismos, deficiencias nutritivas y ciertas enfermedades de la piel, entre otros.

ALOPECIA ANDROGENÉTICA:

La alopecia androgenética o androgénica es la pérdida de pelo a causa de factores genéticos. Es el tipo de alopecia más común en nuestra sociedad, y que afecta, por lo general, a la mayoría de los hombres, aunque también puede darse en las mujeres.

No obstante, el gen portador de la calvicie no tiene un patrón temporal claro: puede saltarse generaciones o sucederse sin interrupción. Por lo tanto, la observación de los familiares directos, aunque aporta información interesante, no es un elemento clave para determinar el riesgo genético de desarrollar la calvicie.

Sin embargo, existe una manera clara y científica de conocer la predisposición genética de cada persona a sufrir alopecia y a su respuesta determinada al tratamiento más adecuado. Este tipo de alopecia la sufren el 90% de los hombres mayores de 21 años, empezando a presentar ausencia de cabello en las entradas de la cabeza. A partir de los 40 años, el 50% de los hombres sufren la alopecia androgénica en la zona de la coronilla.

La alopecia androgenética se produce por la presencia de la enzima 5-alfa-reductasa y la hormona dihidrotestosterona, que son las que provocan la caída del pelo. La enzima convierte la testosterona en dihidrotestosterona (DHT), que es la que se encarga de que se reduzcan el número de folículos pilosos, haciendo que las membranas del cuero cabelludo se vuelvan rígidas.

Con este proceso, se activan las glándulas sebáceas produciendo grasa en el pelo y en el cuero cabelludo. De esta manera, la estructura folicular se va minimizando y los cabellos nuevos van naciendo cada vez más débiles y más finos de lo normal. Finalmente, esos folículos dejan de funcionar correctamente y el pelo que se cae no vuelve a ser reemplazado por otro, apareciendo las primeras zonas con ausencia de pelo.

Se han realizado muchas investigaciones sobre este tipo de alopecia pero lo único que se ha determinado es que lo que produce la calvicie no es la presencia de un nivel elevado de DHT, sino una tendencia genética que influye sobre la dihidrotestosterona que finalmente debilita el folículo piloso.

Aunque la alopecia androgenética afecta en su mayoría a los hombres, también puede desarrollarse en las mujeres. Para ambos casos, existen tratamientos especializados para este tipo de alopecia

ALOPECIA DIFUSA:

La alopecia difusa es la pérdida progresiva y generalizada del cabello que no llega a producir calvicie total. Afecta tanto a hombres como a mujeres. En estos casos, el pelo adquiere un aspecto lacio y sin vida, y se percibe sensación de escasez.

Este tipo de alopecia se puede desarrollar, entre otros factores, por causas endocrinas, por medicamentos o por la alimentación. En el primer caso es síntoma de que existen problemas en las glándulas endocrinas, como por ejemplo el hipertiroidismo o el hipotiroidismo, patologías que suelen provocar pérdida difusa del pelo.

Los medicamentos también pueden influir en la caída difusa y en el adelgazamiento del cabello, ejemplo de ello son los anticoagulantes, los tratamientos de quimioterapia, los medicamentos psiquiátricos, los anticonceptivos orales, el exceso de vitamina A y el exceso de carbonato de litio, entre otros.

La alimentación es asimismo muy importante para la salud del cabello y para prevenir la alopecia difusa. Si el pelo no tiene los nutrientes necesarios para su desarrollo se vuelve seco, quebradizo y adelgazado. Las raíces del cabello podrán tener hendiduras -donde se fracturarán con facilidad- y los cabellos negros podrán adquirir una coloración rojiza.

Igualmente, algunas enfermedades relacionadas con problemas alimenticios repercuten también en la salud del pelo; un ejemplo claro es la anorexia nerviosa, que debilita el cabello y provoca su posterior caída. Principalmente, son las deficiencias de hierro, ferritina y zinc en la dieta las que favorecen la pérdida de pelo de manera difusa.

La alopecia difusa se puede prevenir y tratar. Una de las principales vías es seguir una dieta equilibrada para que el cabello obtenga todos los nutrientes necesarios y pueda mantenerse sano.

Al mínimo síntoma que se presente y nos haga sospechar que podríamos padecer este tipo de alopecia, debemos acudir a un especialista para que nos haga un estudio. Con el diagnóstico, podemos empezar un tratamiento lo antes posible, y evitar que siga cayendo el pelo. También puedes conseguir que vuelva a salir el que se haya perdido.

ALOPECIA AREATA:

Con un desarrollo impredecible, la alopecia areata se caracteriza por la pérdida del cabello en forma de parches redondos en una o varias zonas del cuero cabelludo, o bien en otras partes del cuerpo. Suele ser frecuente que observemos cabellos con forma de signo de exclamación en los bordes del parche calvo que se desprenden fácilmente. En ocasiones, la alopecia areata puede evolucionar hasta la calvicie total.

La alopecia areata tiene un desarrollo difícilmente predecible. En ocasiones, el cabello vuelve a crecer al cabo de algunas semanas, mientras que en otros la enfermedad progresa y se produce una pérdida total del pelo en el cuero cabelludo y en el cuerpo.

La causa de este tipo de alopecia no se conoce con precisión. El tejido que rodea el folículo piloso se inflama sin que a continuación aparezca una cicatrización. Los científicos manejan la hipótesis de que la inflamación se debe a una reacción inmunitaria en la que el folículo piloso es atacado por sus propios anticuerpos.

La alopecia areata puede afectar a hombres, mujeres y niños. En algunas personas, la pérdida del cabello puede ocurrir después de un evento importante, como una enfermedad, el embarazo o un traumatismo.

Los factores o causas que están asociados con su desarrollo son: el perfil genético (aproximadamente una de cada cinco personas con esta afección cuenta con antecedentes familiares de alopecia), la hipersensibilidad caracterizada por una tendencia familiar, las reacciones inmunes y autoinmunes específicas de ciertos órganos, y el estrés emocional.

Es frecuente que la alopecia areata comience con síntomas como uno o dos parches de pérdida de cabello, muy frecuentemente en el cuero cabelludo. Pero también puede observarse en la barba, las cejas, y los brazos o las piernas. Se forman pequeñas calvas con forma de moneda pequeña; son lisos, redondos y pueden adquirir un tono melocotón. Tampoco es infrecuente que aparezcan pústulas y sensación de ardor o picazón.

A pesar de todo ello, el pronóstico suele ser bueno y el cabello vuelve a salir al cabo de un año en el 80% de los casos, aproximadamente. Ahora bien, es necesario ponerse en manos de profesionales que aconsejen los productos más adecuados. Para tratar la alopecia areata los facultativos suelen recurrir al uso de corticoides –para reducir la hinchazón y el dolor- que se aplican en inyecciones en la piel, por vía oral (pastillas), o aplicados tópicamente, en forma de crema o loción. También ofrece buenos resultados el minoxidil, medicamento que actúa estimulando el crecimiento de nuevos cabellos y retrasando su caída.